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¿Qué es la vida? Un frenesí
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.*

Y es que, como decía Segismundo, parece ser que la vida es como un sueño; el sueño del soñador.
También lo decían los Toltecas.

“(…) –todo es un espejo que refleja esa luz y crea imágenes de esa luz-, y el mundo de la ilusión, el Sueño, es tan sólo como un humo que nos impide ver lo que realmente somos. **

¿El mundo, que creemos real, es una ilusión?, ¿un sueño? Y, entonces… ¿qué es real? ¿quién somos nosotros?

«(…) así que decidió llamarse a sí mismo Espejo Humeante para recordar siempre que la materia es un espejo y que el humo que hay en medio es lo que nos impide saber qué somos.“**

¿El mundo material es un espejo, que refleja lo que somos?, ¿y la realidad que vivimos es cómo un humo que nos impide saber qué somos?

Cambio F1

Según la tradición tolteca, es como si tu situación en la vida, lo que experimentas en tu día a día, fuera una ilusión: fuera humo. Como un velo recreado por tu mente, y por la mente de cada uno de todos nosotros. Que no te deja ver tu propia realidad. Pero que, en cierto modo, te la refleja.

¡Toma ya! No está mal para empezar.

Así como percibes el mundo, ves el mundo

¿Te parece esto descabellado? A mí, cada vez, me lo parece menos. ¿Qué pasaría si esto fuera, literalmente, así?

Tal y como funciona la percepción humana, no te encuentras muy lejos de lo que te he contado antes.

  1. Existe un suceso.
  2. Lo percibes a través de tus sentidos. Primer filtro.
  3. Esta información filtrada, llega a tu mente y se vuelve a filtrar (por generalización, distorsión o supresión) según tus esquemas mentales. Segundo filtro.
  4. Y, finalmente, interpretas el suceso. Y esa interpretación es la que decides que es la realidad.

Por tanto, en cierta medida, percibes aquello que realmente estás en condiciones de percibir. Y no otra cosa.

Generalizas, a tu manera, aquello que percibes; para encajarlo con tus esquemas mentales. Luego lo distorsionas según tu estado emocional del momento. Y, además, suprimes aquello que te parece irrelevante o imposible (como los indios nativos de América, que no eran capaces de ver como se aproximaban las carabelas de Colón).

Una realidad de película

Por tanto, a mi modo de verlo, lo que llamas realidad es una ficción creada en tu mente, y en la de cada uno de todos nosotros. ¡Una auténtica película de Hollywood!

En última instancia, por tanto, configuras tu propia interpretación de una realidad que no puedes conocer. Y suples esa realidad por algo que tu te crees que es real: tu propia interpretación. Cuánto humo… ¿verdad?

Es decir, existe un “programa” en tu cabeza que “define” lo que tu llamas “tu realidad”. Y esta es una realidad, hasta cierto punto, bastante independiente de lo que sucede.

¡Un mismo suceso puede configurar realidades distintas para personas distintas!

La llave del Cambio

¿Y en el corazón de este programa que hay? Pues tus valores personales, tu sistema de creencias, la definición de tu propia identidad,… Y todo esto conforma la manera en la que tu vas a interpretar el mundo. Y, en consecuencia, responder a él. Y, según como respondas, se irá conformando una realidad vivida u otra.

En este mundo traidor
nada es verdad ni mentira
todo es según el color
del cristal con que se mira ***

Así que ya ves, tu experiencia de vida te ha «programado» para “procesar” la realidad de una manera muy particular.

Cambiar la manera en que procesas la realidad es tanto como cambiar la realidad misma Clic para tuitear

¿Quieres cambiar tu realidad?

Pues entonces ya sabes, debes ir hasta tu programa personal. Y, desde ese nivel, activar los resortes necesarios que te permitan cambiar esa realidad.

Es decir: si quieres que algo en tu vida cambie de verdad, o quieres ajustarte a los cambios que suceden ahí fuera… deberás realizar cambios en tu software personal. En lo que consideras tu propia indentidad, en tus creencias sobre ti, sobre los demás, sobre tu entorno. Y revisar tu escala de valores para ajustarlos a la nueva realidad.

Es en ese nivel que opera tu interpretación de la vida y, por lo tanto, de dónde vas a sacar tus conclusiones para actuar. Y ya sabes:

«Siembra un pensamiento y cosecharás una acción; 
siembra una acción y cosecharás un hábito;
siembra un hábito y  cosecharás un carácter
siembra un carácter y cosecharás un destino» ****

Si este post te ha resultado útil no dejes de compartirlo. ¡Muchas gracias!

*Pedro Calderón de la Barca. “La Vida es Sueño
**Dr. Miguel Ruiz. “Los cuatro Acuerdos”.
***Ramón de Campoamor (1817-1901). “Lo absoluto" (1865)
****Proverbio Tibetano. También atribuido a Gandhi.
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