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Este es el segundo post de esta Mini Serie sobre el Ego. La idea es que estos dos posts te sirvan como una guía práctica en tu proceso personal de descubrimiento y aprovechamiento de tu Ego.

  1. Qué es el Ego y por qué debes cuidarlo En el primer post descubriste qué es el Ego. Y lo primero que debes hacer para usarlo: des-identificarte de él. Si no sabes nada sobre el Ego, y todavía no lo has leído, empieza por ahí antes de continuar.
  2. El Ego: cómo ponerlo en forma En este segundo post verás cómo convertir a tu Ego en la herramienta más poderosa que puedes tener, para crear abundancia en tu vida. Si ya sabes lo que es el Ego, pero no sabes como manejarte con él, esta información es muy relevante para ti.

Vamos allá con el segundo post…

Ya conoces, entonces, a tu Ego. Y te conoces un poco más a ti mismo. Ahora es el momento de aprender a sacarle provecho.

El Ego y tu experiencia vivida

“En este mundo traidor

nada es verdad ni mentira,

todo es según el color

del cristal con que se mira”

-Ramón de Campoamor-

Y este cristal es… tu Ego.

Cualquier situación que experimentes es neutra. Y es a través de tu Ego que percibes esa experiencia y la interpretas. Tu Ego es el prisma desde el que haces todo ese proceso. Para eso está el Ego.

Y no sólo eso. La respuesta que vas a dar a esa situación depende de todo ese proceso. Por lo tanto…

… la calidad de tu Ego determina la calidad de la respuesta que le das a cualquier situación vivida

Y date cuenta que la calidad de tus acciones, en última instancia, determinará la calidad de tu vida entera.

Difícilmente tendrás una experiencia de vida satisfactoria si tu Ego está en mal estado. Esto es; si tu cuerpo está débil, tu mente dispersa y cualquier situación te desborda emocionalmente.

Así que ya ves, no tardes ni un segundo más en poner en forma a tu Ego, es vital para tus intereses. Ahora vas a ver como hacerlo.

Pon en forma a tu Ego

  1. Cuida de tu cuerpo. Cuanto mejor ser a tu condición física más energía disponible tendrás para todo lo que te propongas. Se trata de que incorpores en tu vida todos aquellos pequeños hábitos que te aporten vitalidad.
  • Aumentar el contacto con la naturaleza y el sol, son fuentes de vitalidad natural inagotable. Practicar Ioga o Txi kung, también.
  • Practica algún deporte, el que te guste, con regularidad. No se trata de un lujo, se trata de un elemento básico para que puedas rendir a tu mayor nivel.
  • Cuida tu alimentación; come menos y, en general, alimentos más nutritivos. Evita, en la medida de lo posible, consumir substancias tóxicas (alcohol, tabaco,…). En definitiva, aliméntate con lo que te sienta bien, aún que no sea necesariamente lo que más te guste.
  • Y, además, descansa como toca. De 6 a 8 horas es lo habitual. Las primeras 3-4 horas son necesarias para que el cuerpo se recupere a nivel físico. Las últimas 3-4 horas, para la recuperación emocional.

Todo esto que te cuento parece una tontería, y seguramente dirás que no tienes tiempo. Pero a veces nos comportamos como máquinas y nos olvidamos de que debemos respetar nuestros propios ritmos biológicos.

  1. Cuida tu mente. Se trata del instrumento más poderosos que tienes en tus manos. Bien entrenado puede controlar el cuerpo y las emociones. Pero normalmente no lo está, con lo que cualquier contratiempo físico o emocional la perturba. Y entonces funciona de forma caótica, sin foco y consumiendo muchísima energía. Un buen trabajo mental te permite una acción más enfocada.
  • Para trabajar tu mente es muy útil la meditación. Lo que más falta hace es aprender a relajar y concentrar la mente. Y, para esto, la meditación es lo mejor que conozco. Cualquier método que a ti te sirva es válido. Pero medita, un poco todos los días. Los efectos los notarás a medio plazo. Prueba y verás.
  • Capacitarte, formarte, el estudio, leer buenos libros… también es una opción. Aunque en nuestra sociedad ya consumimos más que suficiente de todo esto. Así que, en esta línea, es probable que no necesites mucho más.
  1. Cuida de tu estado emocional. Tu emoción en cada momento define la calidad y el tono de todo lo que haces. Determina el género de la película de tu vida. Las emociones deben fluir, tanto las agradables como las desagradables. Estáte alerta de no mantenerte enganchado a ninguna de ellas. Te permitirá la actitud adecuada para la acción.
  • Gestiona adecuadamente las emociones desagradables. Pues son aquellas que normalmente reprimimos. Y esa represión puede provocar dolor y enfermedad.
  • Para ello, lo primero, es darse cuenta de lo que estás reprimiendo o negando. Y ese “darse cuenta” te permitirá una expresión consciente de la emoción; dejar que tu cuerpo se deje llevar por la emoción, pero estando totalmente atento a ello.
  • Otra manera es utilizar las numerosas herramientas que te proporciona el Coaching Wingwave®. Es una herramienta excelente para elaborar memorias estresantes del pasado, que superan los recursos naturales de elaboración del propio cuerpo, y que bloquean tu acción presente. Y también es muy útil para deshacerte de aquellas “contracturas emocionales” que experimentas en tu día a día.
  • Potencia las emociones agradables. Sobretodo la autoconfianza (acostúmbrate a vivir de forma amigable con tus miedos, en lugar de negarlos o tratar que desaparezcan, escucha los miedos y transítalos. Sentir el miedo sin dejar que te paralice. También, cada nuevo hábito conseguido aumenta tu autoconfianza).
  • La autoestima (dar sin esperar nada a cambio, a las personas y a la vida en general. Date la oportunidad de hacer algo por alguien de forma totalmente desinteresada).
  • Y la autoaceptación, muy instintiva y anclada en el cuerpo. Cualquier trabajo corporal te ayudará a potenciarla.

Tu Ego en acción

Ahora ya tienes a tu Ego en plena forma, sólo te queda ponerte en acción. Y si has invertido el tiempo y esfuerzo necesarios, notarás las diferencias en esa acción.

Tu Ego, bien tonificado, es la herramienta más potente que puedes tener a tu disposición

Te sentirás más energético, con ganas de comerte el mundo. Los problemas ya no se te echan encima, y hasta te apetece encararlos. Haces todo con esa energía juguetona propia de los niños.

Desprendes alegría, tu estado de ánimo parece otro. Te sientes como en esas ocasiones en las que estabas pletórico.

Y tu mente estará enfocada como un rayo láser. Haces las cosas más rápido y mejor. No te cansas tanto. Y probablemente notes que necesitas dormir menos. ¡Y es que todo tu sistema funciona a otro nivel!

El Ego es el templo de tu espíritu, es el vehículo de expresión de toda tu riqueza interior

Así que ya ves, invertir tiempo y esfuerzo en cuidar tu cuerpo, tu mente y tus emociones es lo mejor que puedes hacer. Pues todo lo que vas a hacer en tu día a día será a través de él.

Y no siempre lo hacemos. Aunque resulta evidente que tener una gran vitalidad, una mente enfocada y una base emocional sólida es vital para la calidad de todas las acciones y resultados que vayas a obtener.

Y esto es todo, aquí termina esta miniserie sobre el Ego. Espero que te resulte de gran utilidad.

Usa la información de estos posts, no te limites a leerla. Ponla en práctica y notarás las diferencias. Y, si quieres, me cuentas en el hilo de comentarios que tal te ha ido.

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